
A menudo me preguntan si OVHcloud va a apoyar alguno de los proyectos de gigafactoría de IA y a participar en alguno de los consorcios que se están constituyendo en Francia.
Para nosotros, la única vía para participar es crear un nuevo consorcio integrado por grandes consumidores de GPU, como OVHcloud, OVHai, Shadow, Qwant, Gladia o Dragon LLM, junto con otras startups y empresas de nuestro ecosistema.
Nuestra apuesta por la IA se enmarca en Step Ahead, el plan estratégico que presenté a nuestros clientes en el Summit 2025 y que llevo desplegando desde que retomé las riendas de OVHcloud hace once meses. Su componente de inteligencia artificial, que ya estamos ejecutando, se articula en cinco capas:
- GPU en nuestros datacenters;
- orquestación de GPU;
- tokens aaS;
- PaaS de IA;
- SaaS de IA.

Actualmente, contamos con 250 MW en nuestros datacenters, listos para desplegar GPU. Suficiente para arrancar rápido y después ganar escala a medida que ejecutamos el plan. Los sistemas que permiten orquestar estas capas de GPU, tanto para entrenamiento como para inferencia, ya están desarrollados y en producción. En la capa de Tokens aaS, seguimos ampliando el catálogo con modelos de código abierto y, de la mano de Dragon LLM y Gladia, hemos empezado a entrenar modelos propios, con el objetivo de ofrecer el catálogo más amplio y completo de Europa.
La IA ha revolucionado el proceso de desarrollo de software. Hacen falta herramientas nuevas, otra forma de desarrollar y productos distintos. Por eso, ya estamos construyendo esos componentes para ofrecer a nuestros clientes esta nueva generación de PaaS de IA. Por último, con OVHai Workspace, que presentamos en VivaTech 2026, ofrecemos un nuevo enfoque de la productividad, la presencia digital y el desarrollo de aplicaciones empresariales, en el que la inteligencia artificial es el principal medio de interacción.
En muchos aspectos, la convocatoria de gigafactorías de IA de EuroHPC es compatible con nuestra estrategia Step Ahead. Los volúmenes de GPU que se piden, la facturación esperada, los stacks tecnológicos y los servicios que deben ofrecerse coinciden con nuestra hoja de ruta hasta 2030. La pregunta que nos hacemos es: ¿puede la gigafactoría de IA ayudarnos a avanzar más rápido y llegar más lejos, con más recursos para lograr lo que ya hemos puesto en marcha?
Hay tres elementos que no encajan con nuestra estrategia.
Una lógica exclusivamente nacional
Somos una empresa europea, presente en Francia, Irlanda, España, Portugal, Italia, Alemania, Polonia, Reino Unido y operamos datacenters en varios de estos países. Por eso no pensamos en clave nacional, sino europea, ya que solo a esa escala se alcanza la masa crítica de clientes que van a utilizar la IA.

Cualquier estrategia nacional está destinada al fracaso: no hay suficientes clientes para rentabilizar inversiones de esta magnitud. Por lo tanto, creemos que la demanda nacional es demasiado baja y que es necesario actuar a escala europea.
Una arquitectura técnica de los años 2000
El proyecto requiere que todo se realice en un solo lugar, en una sola dirección, con una única entrada eléctrica y en un solo edificio. Desde el punto de vista técnico, este es un diseño desfasado. Hoy en día, los riesgos y las cargas se distribuyen en varios lugares para aumentar la redundancia y la alta disponibilidad y reducir todos los tipos de riesgo.

Es cierto que en el preentrenamiento todas las GPU deben estar en el mismo lugar, pero en el posentrenamiento y la inferencia no hay esas limitaciones. De hecho, para la inferencia es preferible contar con varias infraestructuras autónomas e independientes. Para nosotros, este requisito de diseño no responde a las necesidades reales.
Por otra parte, hay que tener en cuenta la aceptabilidad social y medioambiental de los proyectos de datacenters gigantes en Europa. Un proyecto de estas dimensiones, con plazos impuestos y penalizaciones por retraso, conlleva riesgos de ejecución reales.
Una contratación pública simbólica
El anuncio hablaba de un 30 % del CAPEX. La cifra sigue siendo cierta, pero hay que leer la letra pequeña.
El Estado y la Unión Europea se comprometen a adquirir 200 millones de euros en servicios de IA a lo largo de cinco años, y esa cantidad no puede superar el 30 % del CAPEX que debe invertir la gigafactoría. En otras palabras, la gigafactoría tiene que invertir un mínimo de 600 millones de euros solo en GPU.
Los 200 millones llegan en forma de ingresos repartidos en cinco años, lo que supone 40 millones anuales. Si estos ingresos tuvieran que representar el 30 % de los ingresos totales, la gigafactoría de IA facturaría 120 millones al año. Y eso hay que compararlo con los 600 millones invertidos solo en GPU, a los que se suman el CAPEX de los datacenters, la red y el software, y todo el OPEX, incluidos equipos y energía.
Evidentemente, las cifras no cuadran y se estima que es necesario generar entre 300 y 400 millones al año para obtener un margen del 0 %, ya que además hay que tener en cuenta la rápida obsolescencia de las GPU.
Así pues, esos 40 millones anuales no suponen el 30 % de lo que está en juego, sino apenas entre un 10 % y un 15 %. El 85-90 % restante de la capacidad tendría que venderse a otros clientes, con una oferta que no resulta tan atractiva: todas las GPU en una sola ubicación, y además únicamente en Francia.

Todo el mundo sabe que el Estado no tiene por qué financiarlo todo. Son las empresas las que deben invertir, buscar clientes y asumir el riesgo. Pero esa no es la cuestión. El problema es que se acumulan cuatro condicionantes, uno de ellos transversal: un proyecto nacional, una sola ubicación, un cliente que apenas supone entre el 10 % y el 15 % de los ingresos y, por encima de todo, la rápida obsolescencia de las GPU.
Ese es precisamente el nudo que estamos intentando deshacer: ¿se pueden conciliar estos cuatro condicionantes de la gigafactoría de IA con nuestra estrategia Step Ahead? Nos corresponde a nosotros trabajar para encontrar la ecuación adecuada entre la ambición, los usos, los clientes, la arquitectura y el modelo económico, y después decidir si la gigafactoría de IA puede suponer una aceleración. Por eso, valoramos muy positivamente esta iniciativa política y la ambición europea de dar un impulso a la IA.
En cualquier caso, Europa necesita una IA soberana y nosotros estaremos allí para proporcionarla, con las 5 capas de IA que estamos desarrollando, independientemente de nuestra decisión sobre la Gigafactoría de IA.